sábado, 11 de enero de 2014

La asamblea general constituyente de 1813.

La asamblea general constituyente de 1813.
             La verdad es el signo más característico del hombre de bien; la resignación, el honor y la grandeza de ánimo en las arduas empresas, son las señales más evidentes de un corazón virtuoso, verdadero amante de la libertad de su patria.
Plan  revolucionario de operaciones. Mariano Moreno.
Tiempos tumultuosos e inciertos, juntas, juntas grandes, triunviratos y aún exilios y asesinatos ocurrieron en menos de  dos años y meses desde  la creación de la Primera Junta, de la que Moreno fuera uno de sus secretarios. El 8 de octubre, de 1812 los coroneles San Martín y Ocampo reunieron sus tropas en la plaza principal, forzando el cambio de la totalidad del gobierno. Tras algunas negociaciones, se decidió consultar a los representantes del pueblo de la capital.. El resultado fue el siguiente: Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña  y Antonio Álvarez Jonte   fueron nombrados miembros de  lo que se llamó el Segundo Triunvirato. Paso era el líder de un grupo político no bien definido, que había dirigido algunas manifestaciones contra el poder. Los otros dos eran notorios líderes civiles de la Logia Lautaro. Del nuevo gobierno no tomó parte ningún militar, para evitar que se creyera que era surgido de un golpe de estado.
Antes de tomarles juramento, se les impuso la obligación de convocar, a la mayor brevedad posible, una Asamblea General Constituyente, luego conocida como la Asamblea del año XIII, en que estuvieran adecuadamente representadas todas las provincias, que declarara la independencia y sancionara una constitución. El segundo triunvirato entró en funciones el 8 de octubre de 1812 y fue disuelto el 31 de enero de 1814, al crearse el Directorio.
Contemporánea y concurrentemente es de destacar la existencia de la llamada Sociedad Patriótica, cuyo fundador fue Manuel Moreno, hermano de Mariano;  y que se reunió con frecuencia en el Café de Marco, desde marzo de 1811. Este local se encontraba en la intersección de las calles de la Santísima Trinidad y de San Carlos (actualmente Bolívar y Alsina), esquina noroeste, frente a la iglesia de San Ignacio. Que como todo local de este tipo, en  la época, era lugar de tertulias y peñas, donde conocidos personajes se reunían, como nosotros, para deleitarse con un buen y humeante café, y sobre todo: para conspirar. Costumbre que aún cultivamos, pero que ya arranca en la vieja Europa en el siglo XVIII.
Hacia 1812 llegan a Buenos Aires dos conocidos personajes, con propósitos bien definidos; pese a que, entre ellos, nunca se llevaron muy bien. Don José de San Martín, y don Carlos Maria de Alvear. Junto con los miembros de la Sociedad Patriótica dan lugar a la creación de la Logia Lautaro, basada en nuestros indeclinables ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Pero creada con el claro y nada desdeñable, dado el entorno, propósito de conspirar. Conspirar con el fin ulterior de lograr la independencia americana, la libertad de sus habitantes, y la unidad de la América toda, tal como sostenía Moreno en su plan de operaciones, 
El propósito fundamental de la Logia era la independencia. El Grito del Sud, órgano de la Sociedad Patriótica que sustituyó a Mártir o Libre, se hizo eco de esa idea.
El 29 de setiembre de 1812, Planes, presidente de la Sociedad Patriótica, habló del y expuso el deseo revolucionario "que era necesario entrar en el rango de Nación,... ¡ Seamos de una vez lo que la Providencia quiere que seamos!". Alvear (vicepresidente)  adhirió a sus pala­bras.
El 30 se discutió en la Sociedad, no la próxima e indudable declaración de la independencia que era el solo propósito de la revolución, "pues toda la sociedad está bastante convencida de la ne­cesidad de su declaratoria", sino "si la capital debiera anticiparse a declarar la absoluta independencia de la monarquía española, o si debiera hacerlo en unión de los demás pueblos". Es decir, si bastaba una declaración inmediata del  Triunvirato, como quería Passo, o se esperaba a la Asamblea General convocada el 24 para que "vote y decrete la figura con que deben aparecer las Provincias Unidas en el gran teatro de las naciones". Se resolvió esperar a la Asamblea por convenir "se ilustrase a los Pueblos haciéndoles ver la necesidad absoluta que hay de entrar en el rango de Nación y lo incompa­tible que es el nombre de Fernando VII con la existencia de todo americano".
            Desde el 25 de mayo, Lord Strangford (Representante inglés ante Portugal y Brasil) temía una declaración de inde­pendencia contraria a la política inglesa de fomentar la revolución para "que los pueblos gozasen de la libertad de comercio", sin entrar en complicaciones y adquirir una conciencia nacional que el día de mañana podría volverse contra Inglaterra. Felicitó a la Primera Junta "por la moderación con que se han condu­cido VV. SS. en tan arduo asunto" (separar al virrey), y por los "senti­mientos de lealtad y amor a su Soberano que manifiestan"; les ase­gura que podían contar "con los sentimientos pacíficos de esta Cor­te.. . siempre que la conducta de esa Capital sea consecuente y se conserve a nombre del Sr. Dn. Fernando VII y de sus legítimos sucesores".
Estas últimas narraciones corresponden a la llamada revolución de Octubre (de 1812) pero los revolucionarios de octubre ya no parecían dispuestos, al mes de su revolución, a dar curso a  la pla­neada independencia. No se exterioriza una oposición formal —que hubiera sido impopular— pero se trasluce una falta de entusiasmo.
Su accionar se ve influido  por la campaña del Ejercito del Norte, comandado por Manuel Belgrano, habiendo triunfado este en las batallas de Tucumán y Salta, es luego derrotado (el 1 de octubre) por las fuerzas realistas, en la batalla de Vilcapugio. Con Belgrano enfermo de paludismo, se le ordena retroceder al norte de Córdoba y esperar allí al enemigo. Obviamente todas las buenas intenciones de la Asamblea se ven condicionadas por esta derrota, y el avance realista hacia el sur. Difícil  juzgar a los patriotas, presionados por el avance del enemigo desde el Alto Perú, y, concomitantemente, los cambios en Europa.
El 24 de octubre de 1812 Passo, Álvarez Jonte y Francisco Belgrano ha­bían dictado la convocatoria a la Asamblea, precedida de un manifiesto que es una verdadera declaración infor­mal de independencia; pero en el resto de  los documentos, los independentistas se mostraban cautos; el mismo Monteagudo ha­bía callado su prédica, y en las tenidas de la Sociedad Patriótica ya no se habla del paso majestuoso.
 Importantes sucesos finalmente derivaron en la formalización el 31 de enero de 1813 de la Soberana Asamblea General Constituyente, que se reunió, en verdad, muy pocas veces y que fue disuelta en la llamada revolución de enero de 1815; dictó sí importantes decretos que influyeron notablemente en las generaciones siguientes. La Asamblea asumió la soberanía nacional, por primera vez en nombre del pueblo, y no del monarca español. En el juramento estuvo ausente la fórmula de prestar fidelidad al rey Fernando VII de España.
La Asamblea se reunió siempre en el Consulado de Comercio de Buenos Aires. Este funcionó en un edificio de dos plantas que estaba en la actual calle San Martín, hoy  sede el Banco Provincia. Su arquitectura era similar a la mayoría de las casas más importantes de la ciudad. Esta calle ya llevaba se llamaba así en aquel tiempo, puesto que no homenajea al  libertador, sino a San Martín de Tours.
El mismo 31 de enero, al constituirse; emite una declaración, que vale la pena transcribir: (fragmento) "Si hubiéramos de calcular los designios de la naturaleza por el resultado práctico de los sucesos humanos, sería preciso suponer que la esclavitud era el dogma más análogo a nuestro destino, y que él debía ser la única base de las primeras combinaciones de un legislador. Pero aunque el cuadro del universo no ofrece por todas partes, sino un grupo de esclavos envilecidos por la servidumbre, o acostumbrados ya a la tiranía: y aunque los esfuerzos de las almas libres, al fin sólo han servido de trofeos al despotismo, presentando en la historia de los pueblos una constante alternativa de gloria y degradación; sin embargo, la libertad existe en los decretos de la naturaleza, y por su origen es independiente de todas las vicisitudes de los siglos."
 
En un curioso decreto del 4 de agosto de 1813, La Asamblea General declara que "habiendo conocido con dolor y perjuicio de la población que la multitud de infantes que perecen luego de nacidos del mal vulgarmente llamado de "los siete días", un espasmo que entre otras cosas se origina por el agua fría con que son bautizados; resuelve que no se bautice en pueblo alguno de los comprendidos en el territorio de las Provincias Unidas sino con agua templada en cualquiera de las estaciones del año; se encarga muy particularmente al Supremo Poder Ejecutivo la vigilancia del cumplimiento de la ley."
A principios de 1814, la Asamblea dio un paso más en dirección a la concentración del poder en el ejecutivo, haciéndolo unipersonal, al crear el Directorio, para el que eligió a uno de los miembros más nuevos del Triunvirato, Gervasio Posadas, quien gobernó sin consultar casi a la Asamblea.
Desde la segunda mitad del año 1814, la Asamblea prácticamente no se reunió: apenas, dos veces más en el gobierno de Posadas, la segunda para elegirle un sucesor, en la persona del general Carlos María de Alvear. Bajo el gobierno de éste sólo se reunió una vez, sólo para refrendar lo actuado por el Director Supremo.
En definitiva, los objetivos para los cuales había sido convocada la Asamblea del año XIII se cumplieron sólo parcialmente ya que la vuelta al trono de España del rey Fernando VII y la restauración absolutista en Europa prometió acabar con cuanto revolucionario hubiese aparecido en América y Europa. Este cambio de situación mundial fue la causa principal de la falta de declaración de la independencia y de la sanción de una constitución nacional, pero logró otros objetivos de gran importancia para el desarrollo de las instituciones del Río de la Plata:
Proclamó la teoría de la representación política. Declaró el principio de la soberanía del pueblo. Resolvió la libertad de las provincias rioplatenses. Estableció el Escudo Nacional Argentino. Encargó la composición del Himno Nacional. Autorizó el uso de la escarapela argentina. Abolió el uso del escudo de Armas de España. Mandó a acuñar la primera moneda nacional en oro y plata. Suprimió el uso de la efigie del rey de España sustituyéndola por el escudo nacional. Declaró fiesta cívica al 25 de Mayo. Dictó la libertad de vientres de las esclavas.  Puso fin al tráfico de esclavos. Eliminó los mayorazgos. Suprimió los títulos de nobleza. Derogó el servicio personal de los indios: la encomienda, la mita y el yanaconazgo. Libró a los indios de la obligación de pagar el tributo. Abolió la Inquisición. Determinó que la religión católica era el culto oficial del Estado. Declaró la libertad de cultos. Estableció el patronato. Aprobó un estatuto reglamentario, que reemplazó al poder ejecutivo colegiado, el Triunvirato, por uno unipersonal, el Directorio. Promulgó el Reglamento de Justicia, creando las Cámaras de Apelaciones. Suprimió la práctica de la tortura y quemó los elementos de tortura en las plazas públicas. Declaró una amnistía para los expatriados por causas políticas. Proclamó la libertad de imprenta. Ordenó realizar un censo nacional. Otorgó franquicias para el comercio.

Este modesto escrito pretende ser solo un pantallazo general, del trabajo arduo, y muchas veces antagónico, de los hombres que forjaron nuestra naciente independencia; la cual, debo declarar, debemos seguir forjando.
El Abate Arno

El simbolismo de la Natividad.

El simbolismo de la Natividad.
Lo que tratamos es de desentrañar la simbología del nacimiento y no la verdad del dogma cristiano, asunto ligado a las creencias de cada cual.
La Natividad y la Pascua de Resurrección son las celebraciones más destacadas del cristianismo. La más bulliciosa y de contagiada alegría es la Navidad que, celebrada con comilonas y borracheras, difiere del recogimiento propio de la Semana Santa. Esta circunstancia tal vez se deba a que la Iglesia, al trasladar la época del nacimiento de Jesús, del verano septentrional al invierno, justamente al día siguiente en el que concluían las fiestas saturnales de la Roma clásica, los pueblos mantuvieron el espíritu de las saturnales (del 17 al 23 de diciembre), esperadas siempre con ansiedad por la incontinencia moral en que consistían.
Los cataros sostenían que Jesús, su madre virgen y los episodios de su vida no son más que símbolos. El icono del nacimiento de Jesús admite interpretaciones más allá de lo que sus figuras representan en la vida real. Por ejemplo el asno y el buey, así como los pastores no están mencionados en ninguno de los dos Evangelios que relatan este acontecimiento, los de Mateo y Lucas. Por su parte, Marcos y Juan, nada dicen acerca del nacimiento de Jesús.
Sabido es que el icono de la Natividad fue creado por San Francisco de Asís y obliga a descifrar un simbolismo oculto, el segundo aspecto a señalar es que en los relatos evangélicos, nada se dice del asno y el buey, con lo cual se llega a la nada difícil conclusión de que fue San Francisco quien "ideó" estas figuras para implicarlas en el icono del nacimiento. La pregunta es: ¿lo de San Francisco fue una casualidad, una ocurrencia sin propósito definido, o por el contrario, sólo se puede explicar atribuyéndole la cualidad de iniciado?
A San Francisco se lo suele identificar como el hombre santo que lo era en tal grado, que hablaba con los pájaros. Ni fábula, ni realidad, sólo simbolismo.
El ser humano pone su inteligencia al servicio de la comprensión del lenguaje de los pájaros para alentar el conocimiento primigenio que proviene de Dios. El Espíritu Santo de los cristianos suele ser representado por un ave que desciende sobre los hombres para trasmitirles mensajes divinos. En el Corán se lee en XXVII: 16.   Salomón heredó  a David y  dijo:   "¡Hombres!   Se nos  ha enseñado el lenguaje de los pájaros y se nos ha dado de todo. ¡Es un favor manifiesto!"
Lo que en el Corán está relacionado con el "lenguaje de los pájaros" es la abubilla, mensajera celestial del rey Salomón, un pájaro vistoso que tiene un penacho dorado en su cabeza y cuyas plumas están siempre inhiestas. Trasladando el símil desde el Islám al cristianismo se podría decir que la abubilla es el arcángel San Gabriel, cuyo nombre significa "héroe de Dios", y a quien los. cristianos lo consideran el "mensajero angélico".

Renunció al pesebre donde hay heno para reposar cómodamente sobre el suelo, y prefirió la gruta, la caverna, la cueva, que son para la simbología tradicional, la misma cosa. La misma que tiene la cámara de reflexión.
El icono del nacimiento contiene los siguientes componentes: la gruta, la estrella, el recién nacido, su madre, su padre, los pastores y sus corderos, el asno y el buey.

La gruta
La gruta tiene varios significados esotéricos y todos concurren, en un mismo resultado simbólico final. Con respecto a la montaña o montículo que en su interior encierra a la gruta, significa el centro interno, y a la vez tiene un significado axial o polar, en tanto que está en consonancia con el eje del mundo.
El simbolismo de la gruta, es doble: por una parte, es el lugar oculto donde se lleva a cabo la iniciación de los adeptos que reciben las enseñanzas adecuadas para acceder sin dificultad a los grados del conocimiento, el sitio donde los maestros guían a los iniciados para que puedan desarrollar óptimamente sus facultades gnósticas para acceder a grados más altos del conocimiento, y por otra parte, es el lugar sagrado donde el ser humano muere y vuelve a nacer a causa de esa iniciación. Es un morir a un pasado de ignorancia, y nacer por segunda vez a un futuro pleno de sabiduría. Lo que es propiamente una iniciación.
Algo más: así como la montaña tiene una forma triangular cuyo vértice apunta a la bóveda, contiene a la gruta que es un triángulo cuyo vértice apunta hacia el centro de la tierra, y por ese su centro pasa el eje del globo. Esta forma triangular de vértice invertido es lo que le da a la gruta de modo definitivo su significado simbólico: la forma de una copa, la que a su vez representa el corazón, que es por su posición en el cuerpo, un triángulo con el vértice hacia abajo. Por esto se puede decir que la gruta es el corazón de la montaña y a la vez, su centro y su eje. El lugar elegido no pudo haber sido más apropiado para representar el nacimiento de Jesús. El misterio de la iniciación de Jesús y de su "segundo nacimiento" a la sabiduría primigenia, que consumará con su viaje a Egipto, donde aprenderá el arte de la Gran Obra de los alquimistas, el conocimiento de los misterios y adquirirá la sabiduría tradicional que su naturaleza de hombre no le permite acceder a ella de otro modo que aprendiendo.

El recién nacido
         En el icono de la Natividad se coloca al niño en el centro de la escena, lo que no deja de tener un simbolismo típico por lo que el centro tiene de reunión de todos los opuestos y consolidación de todos los estados complementarios atraídos hacia un único estado superior. Las demás figuras se distribuyen a su izquierda y derecha, adelante (que significa abajo) y arriba. Cosa que claramente coincide con los dos ejes de la tierra: el norte-sur que une los dos polos donde se producen los solsticios, y el oeste-este que une los equinoccios. Todo lo que rodea al recién nacido es secundario o, si se quiere, depende del centro. Un centro que hace rotar a su alrededor a todo lo que está en el mundo y sin embargo, él mismo permanece inmóvil. Jesús será el centro y a su alrededor rotará, girará el mundo, los astros y el Universo todo, si es quien dice el cristianismo que es. Sólo concluiremos indicando una circunstancia igualmente singular: el niño no sólo no está en brazos de su madre, sino que tampoco duerme.
Su Madre
         La virginidad de las madres de los inspiradores de las religiones ha sido una constante. Jesús nació de una virgen llamada María; Buda nació de una virgen llamada Maia (o María); Krishna nació de una virgen llamada Devaki. Siguiendo con las similitudes, Krishna y Jesús nacieron en una cueva, todas las religiones tienden hacia un mismo Dios, un mismo Principio Creador y un mismo estado superior y primigenio. O también es admisible afirmar que todas las doctrinas sagradas provienen de una misma fuente inspiradora.
Pues bien, en el nacimiento Jesús, situado en el centro, hace girar todo lo que vive a su alrededor; en el punto central que sé mantiene inmóvil. (el motor inmóvil de Aristoteles). Su madre se mantiene distanciada como el resto de los presentes, y Jesús recién nacido se manifiesta como el Hijo de Dios, solitario en el centro axial de la caverna. Su madre carece de protagonismo. En el momento de su muerte ya no se manifiesta como Hijo de Dios, sino como Hijo del Hombre y por lo tanto, acude a su madre, reconociéndose humano.

Su padre
            La figura de José en el nacimiento, como jefe de familia viene a representar la autoridad, apoyado en el cayado que lo supera en altura, según lo ideó San Francisco y desde entonces se guarda fielmente esta figuración del padre de Jesús.
La vara perpendicular al suelo ostenta su carácter axial y central, con significado similar al de la lanza, la flecha o la columna, aunque José no sostiene su cayado en el centro de la gruta, lugar reservado para el recién nacido. Y a su vera, está de pie sosteniendo un cayado como si estuviera dispuesto a marcharse, representa la autoridad familiar marcando con su vara perpendicular, el simbolismo axial que atraviesa la esfera por el centro. Sea que pensemos a la esfera como terrestre o celestial, la sola idea de polo nos lleva a la de eje, porque es por los polos por donde está incrustado el eje inmóvil sobre el que rota dicha esfera.
Los pastores y sus corderos
La presencia de los pastores no es producto de la invención de San Francisco, pues como ya se ha visto, es un dato evangélico. Los pastores acuden a ver al niño recién nacido por indicación del Arcángel Gabriel, y lo hacen gozosos. En los pastores queda reflejada la presencia del ser humano como elemento primordial en la misión de Jesús. Pero, los pastores no van solos. Aunque en los Evangelios nada se dice de los corderos, en la idea de San Francisco aparecen, y son corderos y no ovejas o carneros, porque en la más estricta figuración de la Natividad, los pastores acuden portando corderos en sus hombros, a los que sujetan con ambas manos alrededor del cuello.
         Ahora bien, este cordero que la ley ordenaba que fuera asado entero era el símbolo de la cruz que el Cristo debía padecer. Pues el cordero, para ser asado, es colocado de manera que parece una cruz: una de las ramas lo atraviesa de parte a parte, desde la extremidad inferior hasta la cabeza; la otra le atraviesa las espaldillas, y se atan á ella las patas anteriores del cordero

El asno y el buey
La elección que hizo San Francisco de los animales con los cuales ornamentar su Natividad, no deja de ser singularmente no convencional. Son dos animales que en las doctrinas sagradas de Oriente, sólo uno de ellos carece de una tradición destacable, y es el asno, que más bien está relacionado con las tradiciones de los pueblos occidentales.
En el nacimiento el asno está situado a la derecha de Jesús y el buey(toro o tauro)  a su izquierda, de manera que por el efecto del reflejo, a los ojos del observador las posiciones se invierten como el reflejo de un espejo. El asno simboliza lo maléfico, dañino y perverso que en el mundo se pueda hallar, mientras que el buey simboliza todo lo contrario: bondad, nobleza, fortaleza y solidaridad con el ser humano. El asno está siempre querellándose contra las órdenes que recibe de los hombres. El buey es uncido al arado y lo arrastra abriendo el surco bienhechor que recibirá las semillas de la futura cosecha.
Para los alquimistas, el buey y la vaca son dos símbolos esotéricos, cuyo sentido es el de dos naturalezas primitivas contrarias.
Siguiendo con otras simbologías, en la carta 21 del Tarot, la serpiente que se muerde la cola, coronada por cuatro figuras en sus esquinas y una de ellas es el buey.
En la tradición secular, orientada hacia el simbolismo de los animales sagrados, nada tiene de extraño que aparezcan también en el cristianismo esotérico, del que San Francisco era un iniciado que hablaba el lenguaje de los pájaros.
La reunión de ambos animales introducidos por San Francisco en el icono de la Natividad significan, así, puestos a izquierda y derecha del niño recién nacido, la realidad del mundo que le tocará vivir, asumiendo por veraz, la idea de que estará acuciado por ese pertinaz dualismo. El símbolo en sí mismo, es la manifestación perfecta de la permanente lucha de los opuestos de la dicotomía presente en todas las religiones: Bien-Mal. Tal dualidad que muestra el icono de la Natividad el día de su nacimiento, habrá de repetirse el día de su muerte en la Cruz con la imagen de los dos ladrones: el buen y el mal ladrón. El bien y el mal en su lucha nunca acabable.
El buey es manso y de deja uncir el arado y es útil; en cambio el asno es desobediente difícil de domesticar.

Resumen de un trabajo de Narciso Lué.
Revista Hermética, Especial de Navidad, 2007

viernes, 10 de enero de 2014

Democracia y estado. Derechos y deberes de los ciudadanos.

Democracia y estado. Derechos y deberes de los ciudadanos.
 
El hombre nace libre, responsable y sin excusas.” (Jean-Paul Sartre).

Para comenzar, podemos afirmar que la base de cualquier sistema de filosofía política, incluyendo, obviamente, a la democracia, comienza con la relación entre el individuo y el estado.
Por esta razón, debemos realizar nuestro mejor esfuerzo en lograr que la democracia consista en que la mayoría de la gente elija a  aquellos cuyos pensamientos,  palabras y acciones estén en conformidad con las normas de conducta indicadas por las mentes más iluminadas.
Por otra parte, en la práctica, no todos los hombres son iguales en cuanto a la tarea de determinar los propósitos más elevados de la vida. No se pueden eliminar de un plumazo las distinciones de clase, por lo menos en su fase mental, reduciendo todas las mentes y la moral a un nivel común. Esto último sólo se podría lograr igualando por lo bajo, fórmula que rechazamos terminantemente. José Ingenieros señalaba: “el mediocre intenta igualar por lo bajo, no pudiendo hacerlo hacia arriba.”
Por cierto, es pura vanidad pensar que hoy en día,  en un estado democrático, cada hombre, pueda por sí mismo concebir el curso recto que convenga a la sociedad, y menos aún, que un individuo sea tan eficiente como para trazar el camino que deba seguir la posteridad.
Promovamos que la filosofía, la ciencia y consecuentemente la educación, produzcan una clase de hombres que adopten normas morales eficientes, hacia las cuales deberían orientarse los mejores esfuerzos políticos. Fomentemos una clase de elevados ideales, como cuerpo pensante de la sociedad, y como un hecho añadido a la igualdad básica divina de todos los hombres, y dirijámonos a esta clase para obtener medidas o disposiciones iluminadoras para el funcionamiento del estado democrático. No parezca esto una pretensión clasista o excluyente,  estamos intentando evocar las bases fundacionales de aquel Colegio Invisible de la Rosa Cruz, cuya manifestación exotérica, si se quiere, fuera  la Sociedad Real, y que sentara los cimientos de nuestras formas de gobierno, nuestras modernas democracias.
Consecuentemente cada ciudadano debería tener una oportunidad igual para ascender, conscientemente, a esa clase de la sociedad que está mejor adaptada para señalar propósitos nobles y eficientes a la humanidad.
Por otra parte, somos concientes que la democracia es un sistema imperfecto que involucra numerosas debilidades, pero actualmente y sin ninguna duda, es el sistema que mejor garantiza los derechos del hombre, tal como están definidos en la Declaración Universal. Si bien es cierto que toda democracia debe garantizar estos derechos, también debe ponerse el mayor énfasis en que se respeten y fomenten los deberes correspondientes. Un gobierno desequilibrado que no respeta y hace respetar los derechos y los deberes de los ciudadanos, sólo fomenta los gérmenes de la decadencia que favorecen la instauración de una dictadura. La historia en general, y la nuestra en particular,  nos muestra, que el buen funcionamiento de una sociedad depende de un justo equilibrio entre los derechos y los deberes de todo individuo.
Cuando este equilibrio se rompe, tanto por parte de los gobernantes como de los gobernados, el totalitarismo más extremo se apodera de la situación y nos sumerge en el caos y la barbarie.
De ahí que, cuando los derechos de los individuos están por sobre los deberes que les incumben como ciudadanos, se corre el riesgo de que este desequilibrio se amplíe y nos lleve a una regresión de la condición humana, citando como ejemplo, lo ocurrido en nuestro país hace poco mas de tres décadas; y que ha extendido su sombra nefasta hasta nuestros días; porque a todas luces, aún padecemos las consecuencias de esa lamentable regresión.
En este orden de ideas, nos parece oportuno compartir algunos principios esenciales, publicados hace algún tiempo, y a los cuales adherimos con firmeza y convicción:

. Todo individuo tiene el deber de respetar sin omisión los derechos del hombre, tal como están definidos
   en la Declaración universal.  

. Todo individuo tiene el deber de respetarse  a si mismo,  y no degradar su cuerpo o su conciencia con   
   comportamientos o prácticas que mancillen su dignidad o integridad.

. Todo individuo tiene el deber de respetar a otros, sin distinción de raza, sexo, religión, clase social, de    
   comunidad o de cualquier otro elemento que parezca distintivo.

. Todo individuo tiene el deber de respetar las leyes del país en el cual vive, quedando entendido que estas
   leyes deben tener por fundamento el respeto de sus derechos más legítimos.

. Todo individuo tiene el deber de respetar las creencias religiosas y las opiniones políticas de otros, en    
   cuanto no atenten, ni a la persona humana, ni a la sociedad.

. Todo individuo tiene el deber de ser benévolo en pensamiento, en palabra y en acción, con el fin de  ser
   un agente de paz social y un ejemplo para otros.

. Todo individuo en edad, en estado o en condición de trabajar, tiene el deber de hacerlo, para    
   proporcionarse sus necesidades o las de su familia, para ser útil a la sociedad, para crecer en el plano
   personal, para solventar su educación, o simplemente para no hundirse en la ociosidad.

. Todo individuo que tiene a su cargo la educación de un niño tiene el deber de inculcarle el valor, la    
   tolerancia, la no violencia, la generosidad y,  de una manera general, las virtudes que harán de él un
   adulto respetable y responsable.

. Todo individuo tiene el deber de brindar asistencia a cualquiera que está en peligro, esté interviniendo   
  directamente o esté haciendo lo necesario para que las personas habilitadas a intervenir lo hagan.

. Todo individuo tiene el deber de considerar a la humanidad entera como su familia, y de comportarse  en
   toda circunstancia y en todo lugar como un ciudadano del mundo, haciendo así del humanismo el    
   fundamento de su comportamiento y de su filosofía.

. Todo individuo tiene el deber de respetar los bienes de otros, sean privados o públicos, individuales o    
   colectivos.

. Todo individuo tiene el deber de respetar la vida humana y de considerarla como el bien más precioso
  que  hay en este mundo.

. Todo individuo tiene el deber de respetar la naturaleza y de preservarla, a fin que las generaciones
   presentes y futuras puedan beneficiarse sobre todos los planos; viendo en ella un patrimonio universal.

En resumen, si se cumplieran estos deberes fundamentales, todos nos beneficiaríamos por el respeto mutuo, y pocos serían los derechos por reivindicar. Sustentamos firmemente que toda democracia no debe limitarse a garantizar un estado de derecho, sino que es imprescindible y fundamental que a su vez, promueva y garantice un Estado de deberes.
Por último, solamente tomando como pilares fundamentales la defensa de los derechos y deberes de los ciudadanos, se logrará que nuestra sociedad y la civilización en general asuma plenamente “Su estatuto de Humanidad”.

El Abate Arno.

jueves, 9 de enero de 2014

El muerto, el cementerio y la isla.

El muerto, el cementerio y la isla.
Romance de la muerte de Juan Facundo Quiroga.
 “Un niño les dice que en Barranca-Yaco está apostado Santos Pérez con una partida. Las órdenes son que nadie escape. Facundo tranquiliza al muchacho y a su secretario, y dice: No ha nacido todavía el hombre que ha de matar a Facundo Quiroga”. Facundo. Domingo Faustino Sarmiento.
Un féretro oculto, une el nombre del sitio en el cual se creará un polo audiovisual  con el del célebre caudillo riojano asesinado en Barranca Yaco en 1835. En 1836, el gobernador de Buenos Aires Brigadier General don Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rosas envió a su edecán, el coronel Ramón Rodríguez, a buscar el cadáver de Facundo, muerto un año antes en Córdoba para entregárselo a su viuda. El 7 de febrero, los restos del caudillo fueron depositados en la iglesia de San José de Flores desde donde el 19 del mismo mes fueron trasladados al Cementerio de la Recoleta.
Pero, tras la caída de Rosas, en 1852, y anticipando una posible profanación de las que luego se volvieron habituales en nuestra historia con cada cambio violento de administración, manos amigas decidieron esconder su féretro, dentro del mismo cementerio. Lo hicieron tan bien que éste no fue descubierto sino hasta el año 2005.
Ahí es donde la historia de Quiroga se cruza con el nombre de la isla. Sucede que el dueño histórico de estos terrenos, Antonio Demarchi, era su yerno.
El féretro de bronce del emblemático líder riojano, asesinado en Barranca Yaco –crimen por el cual luego fueron ejecutados los hermanos Reinafé – fue escondido en un hueco tapiado en la bóveda familiar de los Demarchi, en el mismo cementerio, donde había sido inhumado. Allí lo encontró un grupo de investigadores que buscaba dar con el paradero de sus restos.
Por impulso del Instituto Nacional de Investigaciones Historicas Juan Manuel de Rosas  y de Jorge Alfonsín y Omar López Mato, investigadores independientes, fue contratado el arqueólogo urbano Daniel Schavelzon con el encargo de realizar las excavaciones en la bóveda, en cuyo interior se detecto la presencia de una cavidad gracias a un geo-radar de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Se procedió entonces a hacer un agujero en la pared de 20 por 40 cms. que permitió encontrar el ataúd.
Antonio Demarchi, de nacionalidad suiza, se había casado con Mercedes Quiroga, hija de Facundo. Fue él quien, al caer Rosas, escondió el cadáver detrás de una pared de la bóveda familiar para preservarlo de una posible venganza enemiga. La leyenda decía que el caudillo riojano había sido sepultado de pie. Se descubrió ahora que en su escondite, por falta de espacio, el ataúd estaba en posición vertical, lo que daría por tierra con el mito de que esa posición obedeció a un pedido de Facundo. Su tumba permaneció entonces anónima, por prudencia de don Antonio. Sus descendientes sabían que el cadáver había sido ocultado allí mismo pero ignoraban su ubicación exacta.
Pese a ello, cerca de la entrada del camposanto, un pequeño monumento de mármol blanco que representa a la Virgen Dolorosa lleva una placa que dice: “Aquí yace el general Juan Facundo Quiroga. Luchó toda su vida por la organización federal de la República”. La vida y muerte del caudillo riojano dieron pie a la leyenda y con ella a muchas manifestaciones artístico-literarias, desde la invocación de Sarmiento –su célebre Facundo– hasta un poema de Borges, cuyos versos finales dicen:
Ya muerto, ya de pie, ya inmortal, ya fantasma,
se presentó al infierno que Dios le había marcado,
y a sus órdenes iban, rotas y desangradas,
las ánimas en pena de hombres y caballos.
Bibliografía consultada:
-       Luna de efrente (El general Quiroga va en coche al muere). J.L.Bórges
-       Facundo. Domingo Faustino Sarmiento.
-       El águila guerrera y El grito sagrado. Pacho O´Donnell.
-       Historia de la confederación argentina. Adolfo Saldías.
-       Infobae. 29-8-2011.

Los rosacruces y la masoneria.

Los rosacruces y la masonería.

La cruz está estrechamente abrazada por las rosas. ¿Quién, pues, desposó las rosas con la cruz?
GOETHE: Die Geheimnisse.
Los tres primeros libros de los rosacruces

Los primeros textos públicos de los rosacruces son tres y constituyen la base y  fundamentos, tanto teórico como práctico, de la mentada orden.
El primero de ellos se llama Fama fraternitatis dess Loblichen Orden des R. C. y apareció en Cássel en 1614. Es un libro de tan sólo 19 páginas en la edición original. En él se detallan la vida y concepciones teóricas del fundador de la orden, Christian Rosenkreutz. Aunque el libro es de una extraordinaria riqueza y densidad, se dibujan tres tipos de temas. El primero un estudio sobre la situación del mundo en aquella época; el segundo concierne a la organización de la nueva sociedad, la Fraternidad  de la Rosa-Cruz, y el tercero a los objetivos que ésta se propone alcanzar. Nada distinto, a nuestro trabajo de cada día.
El segundo de los libros apareció simultáneamente en Cassel y en Frankfurt el año 1615 y se conoce  con el nombre latino de Confessio. Así como la Fama utiliza la alegoría y el símbolo, la Confessio es un manifiesto programático en 14 capítulos en los que se exponen las concepciones intelectuales de la orden.
El tercero de estos textos fundacionales de los rosacruces apareció en Frankfurt con el sugestivo título de Las bodas químicas de Christian Rosenkreutz. Es el más extenso e importante de los tres y trata del viaje del protagonista —un ermitaño— para participar en las bodas reales a las que ha sido invitado y de las peripecias que le ocurren, todo narrado en un estilo enteramente alegórico y dividido en siete jornadas.

El autor de las obras

Pese a las numerosas polémicas suscitadas al respecto desde hace ya más de 350 años, no existe una opinión unánime. La mayor parte de los contemporáneos a la aparición de estos tres documentos atribuyen su paternidad a Juan Valentín Andreae, célebre personaje de la ortodoxia luterana nacido en Herremberg en 1586 y muerto en 1664.
Posteriormente tomó cuerpo la idea de que las tres obras eran el fruto colectivo de varios autores anónimos. Finalmente existe una tercera corriente que, desentendiéndose de la personalidad concreta del autor, opina que lo expuesto en estos tres escritos pertenece a una tradición muy antigua transmitida ocultamente a lo largo de los siglos y que en esta época revistió esta formulación determinada.

Las organizaciones rosacruces

Los primeros rosacruces fueron los propios compañeros del fundador de la orden, el bienamado padre Khristian Rosenkreutz. Nació éste en 1378 y murió en 1484. Así pues, los primeros rosacruces organizados remontarían a la Europa central de finales del siglo xiv e inicios del xv. En un principio el fundador sólo develó sus secretos a tres de sus compañeros, incrementándose en seguida el número de ellos hasta ocho. Estos ocho fundadores, decidieron dispersarse "en todos los países" para difundir sus enseñanzas. Cada uno de ellos tenía la obligación de buscar una persona de valía que pudiera sucederle.
La orden se desarrolló de manera oculta hasta la aparición de los tres escritos mencionados cuyo éxito fue fulgurante: 4  a 5 ediciones de ellos entre 1615 a 1617. A partir de entonces y hasta nuestros días siempre han existido una o varias organizaciones que pretenden ser depositarías de las enseñanzas del rosacrucismo, de cuya custodia y transmisión se encargan.
Entre ellas podemos citar la del Templo de Salomón, fundada en 1646 por R. Elias Ashmole, que posteriormente fue absorbida por la Mason's Hall. A principios del siglo xviii una Sociedad Alquímica Rosacruciana formó parte, con otras diversas instituciones, en la fundación de la Gran Logia de Inglaterra. Cuestión determinante, pero desmentida por algunos autores.
En todo caso, lo que está fuera de duda es que la reunión fundacional de la masonería inglesa fue convocada por dos rosacruces: Jean Theophile Desaguiliers, naturalista, y Jacques Anderson, ministro protestante.

Igualmente podemos citar en este siglo a la Orden de los Caballeros de la Cruz de Oro y de la Rosa Cruz (Orden der Gold und Rosenkreuzer) creada bajo la iniciativa del salesiano Samuel Richter y a la que perteneció el rey de Prusia Federico Guillermo II y con la que estuvo relacionado Mesmer.
En el siglo xix nacen varías de estas organizaciones entre las que podemos citar a la Rosacrucian Society, a la Orden Cabalística de la Rosa Cruz fundada por Stanislas de Guaita, a la Orden de la Rosa Cruz Católica, a la Orden de la Rosa Cruz del Templo y del Graal, fundada hacia 1850 en Tolosa por pretendidos discípulos de Cagliostro y animada por Péladan; al Salón Rosacrucien, etc.
En nuestros días, continúan existiendo diferentes asociaciones públicas que, al igual que sus antecesoras, afirman ser depositarios legítimoas de la sabiduría de los rosacruces. Citemos entre ellas a la Escuela Internacional de la Rosa Cruz (Lectorium Rosacrucianum) y a la Antigua y Mística Orden de la Rosa Cruz (AMORC).

Algunas opiniones sobre las organizaciones rosacruces

René Guénon  sostiene de manera tajante: "Si alguien se ha declarado a sí mismo rosacruz, se puede afirmar, sin necesidad de examinar las cosas con mayor profundidad que ciertamente no lo era en realidad”.
La afirmación quizás pueda parecer excesiva a algunos, sobre todo teniendo en cuenta que determinadas enseñanzas son efectivamente transmitidas, sobre todo difundidas, por las diversas escuelas rosacruces. Pero que estas enseñanzas sean las simbolizadas por la Rosa y por la Cruz y no un vago espiritualismo en el mejor de los casos, es una cuestión diferente. También es una cuestión diferente el que los rosacruces hayan estad  organizados alguna vez, como, por ejemplo, ha estado organizada de manera real la masonería. El citado Rene Guénon sostiene que los rosacruces sólo son "la colectividad de los seres que han alcanzado un mismo estado superior al de la humanidad ordinaria, un mismo grado de iniciación efectiva"' y que por esta razón no tiene otro lugar de reunión sino "el Templo del Espíritu Santo que está en todas partes".
La opinión de Rene Guénon pone en guardia contra numerosas supercherías, imposturas y reclamos comerciales. Se dice que Descartes y Leibniz fueron rosacruces. Aunque fueron dos genios, su genialidad concierne al mundo profano. Las enseñanzas simbolizadas por la Rosa y la Cruz son de otra naturaleza.
También Fulcanelli mantiene la misma opinión de que una orden rosacruz en tanto que tal, siempre ha sido inexistente. (2)
 Pero aseveramos —y muy pertinentes razones nos permiten hablar así— que jamás hubo entre los RC otro vínculo que el de la verdad. Si los rosacruces son Hermanos, lo son a manera de concepto filosófico, que considera a todos los individuos miembros de la misma familia humana.

¿Qué significa el nombre de Christian Rosenkreutz?

Al respecto existen tres grupos de opiniones. Unas consideran al protagonista de la Fama fraternitatis y de Las bodas químicas como una persona real. Así por ejemplo, un autor tan serio como Michel Maier(3) lo cree contemporáneo de Raimundo Lulio.
Otros autores y escuelas sostienen que Christian Rósenkreutz no fue una persona física, sino un avatar, la encarnación de un espíritu superior, de un guía invisible que, a través de varias reencarnaciones, conduce al género humano. Algunos teósofos como madame Blavatsky o Annie Béssant afirman, sin pruebas aceptables, que Christian Rosenkreutz vivió en el siglo xv y se reencarnó sucesivamente en Francis Bacon y, posteriormente, en el enigmático conde de Saint-Germain.
El tercer grupo de opiniones, las más extendidas, defienden que hay que entender el nombre de Christian Rosenkreutz de manera simbólica. Algunos piensan que las iniciales C.R. del nombre podrían entenderse como Christi resurrectio, resurrección de Cristo, la realización crística y el camino que conduce a ella, la cruz. Otros opinan que el nombre del "caballero Christian Rosenkreutz" equivale a cabalista cristiano y rosacruz.

La rosa y la cruz

El símbolo de la cruz y de la rosa es un emblema utilizado ya por los antiguos magos. Uno de sus sentidos precisos es el alquímico. Los griegos consagraban la rosa a Venus, diosa del amor y con ello aludían a la transformación del blanco —signo de que la materia de la Gran Obra ha alcanzado un cierto grado de fijeza— en rojo mediante el amarillo atribuido a Venus, representante del amor.
La palabra rosa tiene en latín la misma raíz que rocío, el cual desempeña un importante papel en la Obra, bien aludiendo al "rocío" del cielo que se recoge en determinadas épocas del año, bien al agua sublimada que recae en el vaso en forma de lluvia.
En cuanto a la cruz se ha utilizado generalmente desde tiempos de los egipcios como símbolo de los cuatro elementos, cuya más pura sustancia componen la piedra. Algunos autores como Juan de Rupescisa y Arnaldo de Vilanova han designado la volatilización de la parte fija e ígnea de la materia por analogía: "Preciso es que el Hijo del Hombre sea subido a la cruz antes de ser glorificado".
¿Hace falta recordar que cruz y crisol proceden de la misma raíz y que la primera designa al segundo?
En otro orden de simbolismo la rosa representaría el primer grado de regeneración e iniciación a los misterios a los que se llega a través de la cruz. El Asno de oro del romano Apuleyo cuenta que Lucius ha sido transformado en asno debido a su curiosidad, y que no logrará recuperar su condición humana hasta comer una rosa. Dicho de otra manera: la luz que es la esencia del ser humano, revestida por la envoltura de la materia grosera a causa de la caída, no puede ser recuperada hasta comer la rosa, flor consagrada a Isis, la Tierra, máter, materea, de todos los seres, Rosa mística como la llaman los cristianos.
Todo el mundo sabe que la cruz es la forma que tiene la planta de las iglesias, es decir, de las asambleas de fieles, la reunión de hermanos, el convento de los iniciados donde los profanos (de pro, delante y fanum, templo) no pueden entrar. También se sabe que el altar es una piedra donde se celebra el sacrificio, y que incrustada en él siempre había otra piedra, el ara, cuadrado perfecto, cruz perfecta sobre la que reposaba la patena encerrando la Eucaristía, cuerpo, alma, sangre y divinidad de nuestro señor Jesucristo como dice el catecismo, símbolo perfecto de la transustanciación, materia sí, pero fijada e incorruptible, divina.
Como gustan decir los rosacruces: ad rosam per crucem .. . ad crucem per rosam.

(1) Al parecer Descartes recorrió buena parte de Europa sin que jamás encontrara a los rosacruces a los que buscaba. Mientras que Leibniz confirma en una carta de finales del siglo xii que los rosacruces son una ficción.
(2) En suma, la Cofradía mística, pese a la afiliación benévola de algunas personalidades sabias a las que el Manifiesto sorprendió en su buena fe, jamás ha existido más allá del deseo de su autor. Es una fábula y nada más.
La pretendida Fraternidad de la Rosa Cruz jamás ha tenido existencia social. Los adeptos que llevan este título sólo son hermanos por el conocimiento y el éxito de sus trabajos. Ningún juramento les liga, ningún estatuto los vincula entre sí, y ninguna regla influye su libre arbitrio.
Los rosacruces no se conocían. No tenían lugar de reunión ni sede social, ni templo ni ritual, ni marca exterior de reconocimiento. No pagaban cotizaciones. Fueron, y son aún, solitarios trabajadores dispersos por el mundo. Como los adeptos, no reconocen ningún orden jerárquico.
Cierto es, como señala el mismo Fulcanelli  que algunos maestros han podido agrupar en torno suyo a jóvenes aspirantes, aceptar la misión de aconsejarlos, de dirigir y orientar sus esfuerzos, y formar pequeños centros iniciáticos de los que eran el alma.
(3) Michel Maier fue un célebre alquimista del siglo xvi. Es autor de numerosas obras como Arcana arcanissima. Symbole aureae, etcétera. La más conocida es la Atalanta Fugiens, una de las obras cumbres del arte alquímico, compuesta por un frontispicio y 50 grabados, obras maestras de la ilustración. Esta obra fue editada en Frankfurt en 1618. De Maíer, al igual que de numerosos alquimistas, se dice que perteneció a la Hermandad Secreta de la Rosa-Cruz.